Buscador de noticias

Por título o palabra clave

Departamento de Psicología

La psicoterapia como herramienta clave para el tratamiento de la violencia sexual en la infancia

 Helping Children to Tell About Sexual Abuse  escrito por Rosaleen McElvaney, ofrece orientación sobre cómo los profesionales pueden identificar posibles casos de abuso sexual infantil.

"Helping Children to Tell About Sexual Abuse" escrito por Rosaleen McElvaney, ofrece orientación sobre cómo los profesionales pueden identificar posibles casos de abuso sexual infantil.

Rosaleen McElvaney es psicóloga clínica con una larga trayectoria trabajando en servicios públicos en Irlanda, especialmente en servicios para niños o adultos que han sufrido agresiones sexuales.

Rosaleen McElvaney es psicóloga clínica con una larga trayectoria trabajando en servicios públicos en Irlanda, especialmente en servicios para niños o adultos que han sufrido agresiones sexuales.

El Seminario que trajo a la académica a Chile fue organizado por el Proyecto Fondecyt 11140049  Cambio psicoterapéutico en agresiones sexuales  ...  , dirigido por Claudia Capella de Psicología.

El Seminario que trajo a la académica a Chile fue organizado por el Proyecto Fondecyt 11140049 "Cambio psicoterapéutico en agresiones sexuales (...)", dirigido por Claudia Capella de Psicología.

Rosaleen describió cómo ayudar a los niños a revelar sus experiencias, generando relaciones de confianza para que el a  niño a  pueda y quiera hablar.

Rosaleen describió cómo ayudar a los niños a revelar sus experiencias, generando relaciones de confianza para que el(a) niño(a) pueda y quiera hablar.

El Seminario  Cambio en psicoterapia con niños as  y adolescentes que han sido víctimas de agresiones sexuales: Integrando perspectivas , se realizó el 19 de Octubre de 2017.

El Seminario "Cambio en psicoterapia con niños(as) y adolescentes que han sido víctimas de agresiones sexuales: Integrando perspectivas", se realizó el 19 de Octubre de 2017.

El abuso sexual infantil requiere de un trabajo psicoterapéutico no solo con las víctimas, sino que también con sus padres y personas más cercanas, respetando siempre la individualidad de cada persona agredida. Bajo esta premisa se realizó el Seminario "Cambio en psicoterapia con niños(as) y adolescentes que han sido víctimas de agresiones sexuales: Integrando perspectivas", que contó como invitada internacional con la psicóloga clínica irlandesa Rosaleen McElvaney, quien en entrevista con la Facultad describió cómo ayudar a los niños a revelar sus experiencias, generando relaciones de confianza para que el(a) niño(a) pueda y quiera hablar.

“Helping Children to Tell About Sexual Abuse” es uno de los principales libros publicados por Rosaleen McElvaney, donde ofrece orientación sobre cómo los y las profesionales pueden identificar posibles casos de abuso y crear oportunidades seguras para que los(as) niños(as) hablen acerca del abuso sexual. Sus desafíos son múltiples y una de las claves, según la académica, es descubrir las necesidades de los(as) niños(as), respetar su individualidad, y motivarlos a participar de psicoterapias junto a sus familias y redes de apoyo más cercanas.

Estos temas fueron analizados por ella y académicos(as) e investigadores(as) chilenos(as) en el Seminario “Cambio en psicoterapia con niños(as) y adolescentes que han sido víctimas de agresiones sexuales: Integrando perspectivas”, organizado por el Proyecto Fondecyt 11140049 “Cambio psicoterapéutico en agresiones sexuales: Perspectiva de los niños/as y adolescentes que han sido víctimas, sus padres y sus psicoterapeutas”, dirigido por la profesora Claudia Capella, del Depto. de Psicología de la Facultad de Ciencias Sociales de la U. de Chile. 

La actividad se realizó el 19 de Octubre en el Auditorio principal de la Facultad y contó con el auspicio de la Fundación Ciudad del Niño. En dicho seminario se presentaron los principales resultados del proyecto Fondecyt antes mencionado, los cuales fueron comentados por la profesora irlandesa.

Rosaleen McElvaney es psicóloga clínica con una larga trayectoria trabajando en servicios públicos en Irlanda, especialmente en servicios para niños o adultos que han sufrido agresiones sexuales. Ha apoyado a diversas organizaciones asociadas al tema de víctimas de delitos y protección infantil. Actualmente, es profesora de la Universidad de la ciudad de Dublín en Irlanda, donde dirige el programa de Doctorado en Psicoterapia.

-En relación a sus trabajos e investigaciones, ¿cuáles son los mayores desafíos que se le presentan en la actualidad a la Psicoterapia para tratar casos de abuso sexual infantil?

Pienso que uno de los desafíos en términos de psicoterapia frente a casos de abuso sexual infantil es poder llegar a los(as) niños(as) que necesitan terapia, pero no están accediendo a ella. Hay muchos(as) niños(as) que no comentan o relatan sus experiencias y, por tanto, no reciben ayuda. Se sienten solos intentando manejar lo que ocurrió y no entienden que no fue su culpa. Entonces, no tienen la oportunidad de que les digan “No es responsabilidad tuya lo ocurrido, sino que es la responsabilidad de alguien más”.

A ellos(as) les falta la oportunidad de escuchar eso, por lo que viven con ese problema durante muchos años. Pienso que eso es un problema real que tenemos, ya que tenemos a muchos adultos en la sociedad que han sido víctimas de abuso cuando niños, y nunca recibieron ayuda. En este sentido, un desafío primordial es lograr acceder a los(as) niños(as) que no han hablado.

En cuanto a las víctimas que asisten a las terapias –un aspecto planteado en la investigación presentada durante el seminario, donde se expusieron casos que desertan– el desafío radica en acogerlas y hacerles sentir motivadas a quedarse, un trabajo que no es sencillo. Esto ya que en psicoterapia, muchas veces, la gente no lo pasa bien en las sesiones, les resulta doloroso pues implica hablar sobre historias dolorosas. Al respecto, los(as) pacientes necesitan mucho apoyo, especialmente de los padres y madres, para sentirse estimulados(as) en continuar la terapia y sentirse seguros(as), pero –insisto– es una situación difícil porque trae consigo dolor.

La terapia no la puedes hacer agradable, no sería correcto hacerlo agradable. Los(as) niños(as) no van a terapia sólo a divertirse jugando, sino que a revivir experiencias difíciles. Sería mucho más “agradable” guardarlo en una caja y no pensar más en eso, y eso es muchas veces el instinto de muchos(as) niños(as). El trabajo terapéutico, en este sentido, consiste en sacar las cosas de la caja, observarlas, hablar sobre ellas, lo que es doloroso. Pienso que esto es sumamente desafiante. Los(as) niños(as) requieren de mucha ayuda para venir, quedarse en la terapia y hacer el trabajo.

Es realmente importante para los padres y madres ser y estar incluidos(as) en el trabajo y ser educados(as) sobre lo que significa y cómo es participar de una psicoterapia, un proceso que es complejo. Probablemente, en algún momento los(as) pacientes vendrán más angustiados(as) lo que –en cierto modo– es una buena señal; a veces la psicoterapia producirá eso. Pero los padres y madres no lo entienden, más bien se preguntan ¿cómo podría ser bueno que mis hijos(as) se enfaden más? Ese es parte del segundo desafío: ayudar a los padres y madres a entender y hacerlos(as) partícipes del trabajo terapéutico, proceso que ayudará mucho a sus hijos(as). Eso es algo que se destacó en la investigación presentada en el seminario.

Para los(as) psicoterapeutas, pienso que hay otro desafío pendiente el cual consiste en encontrar formas creativas de ayudar a los(as) niños(as), donde todos(as) aprendamos y queramos aprender nuevas estrategias para apoyarlos(as). Esto especialmente en los casos de niños(as) que no quieren jugar ni entablar una conversación y prefieren guardar sus problemas en una caja y olvidarlos, aunque sabemos que es mejor para ellos(as) enfrentar los problemas y tratarlos.

-En ese sentido, se vuelve necesario explicarle a los padres, madres e hijos(as) que se trata de un proceso lento y complejo, donde los(as) niños(as) no dirán todo de inmediato sino en el largo plazo…

Exacto y puede suceder que los(as) niños(as) nunca quieran hablar algunas cosas, y eso puede ser bueno o no. Se trata de un proceso sumamente individual y es que algunos(as) niños(as) prefieren no hablar de ello porque se sienten avergonzados(as), para ellos(as) –probablemente– sea importante hablar de eso en algún momento. Otros(as) niños(as), en cambio, no hablan porque no les resulta tan importante y no consideran necesario o útil hablar. Sin embargo, esto es algo que el psicoterapeuta tiene que descubrir con la familia, conforme avanza el tiempo: qué es lo que necesita el(la) niño(a) y qué lo hace cambiar, un proceso caracterizado por ser muy dinámico.

-¿Y en psicoterapia es importante compartir con otros sus experiencias?

Creo que es bueno que los(as) niños(as) compartan sus experiencias en grupos de terapia, con el apoyo de psicoterapeutas. Pero respecto de compartir con otros(as), de acuerdo a mi experiencia, la mayoría de los padres y madres no quieren que los(as) niños(as) hablen con sus amigos(as) sobre lo que les pasó, pues se preocupan de su reacción; esto es delicado, sobre todo con niños(as) pequeños(as). Con adolescentes es distinto, pueden tener mucho apoyo de sus amigos(as), pero también podrían tener dificultades.

Hubo un estudio en Reino Unido donde muchos(as) jóvenes expresaron que no fue una buena idea contarles a sus amigos(as) porque los(as) juzgaron, le contaron a otros(as) sin su permiso o lo publicaron en Facebook. Si bien no hay una regla general, durante mis trabajos e investigaciones he constatado que quienes han contado sus experiencias a cercanos (amigos) se han sentido mejor o ha sido positivo para ellos(as), y los han tratado de ayudar. Entonces no siempre es una buena o mala idea el contar a otros(as). Sin embargo, a nivel social es bueno que los(as) niños(as) cuenten, ya que si ellos(as) no lo hacen no saben que esto es algo que pasa, y no sólo algo que se ve en la televisión.

-¿Cuán necesario es también trabajar con las comunidades escolares, profesores(as) y compañeros(as), además de las familias y amigos(as)?

En Irlanda tenemos programas de prevención de abuso infantil en todos los colegios. Hay discusiones respecto de su efectividad o si entregan mensajes claros. Yo, por ejemplo, tengo una observación y es que nunca se nombra directamente el abuso sexual, lo que puede ser un poco vago para los(as) niños(as). Allí se tratan temas como el bullying o situaciones que hacen sentirse incómodos(as) a los(as) niños(as).

Pienso que contar con este tipo de programa en las escuelas, beneficia a los(as) profesores(as) a entender que ellos(as) poseen un rol muy importante, ayudando a los(as) niños(as) a comprender el abuso sexual; al mismo tiempo, parte del programa cuenta con información dirigida a los padres y madres. De este modo, los(as) profesores(as) saben que los padres se vuelven más conscientes sobre el abuso infantil y se generan más oportunidades para trabajar juntos, con el fin de responder a las necesidades de los(as) niños(as).

-¿Cómo crear ambientes seguros para que los niños y niñas hablen sobre el abuso sexual, uno de los temas abordados en su libro “Helping Children to Tell About Sexual Abuse”?

La primera forma de crear ambientes seguros es desarrollando relaciones interpersonales. Y esto se relaciona con uno de los resultados claves de la investigación que se presentó en el seminario: la importancia de la relación terapéutica. Precisamente –y pienso que más allá de la terapia– todas las relaciones que experimentan los(as) niños(as) en sus vidas tienen el potencial de ser positivas.

Pienso que cuando los(as) docentes u otros(as) profesionales afines se vinculan con niños(as) fomentando una buena relación o una más cercana, generarán la oportunidad para que ese niño o niña acuda a ellos(as) si se encuentra en problemas. Sabemos por nuestras investigaciones que los(as) niños(as) hablarán con alguien de confianza, de no ser sus padres tal vez lo harán con su tía favorita, quizás con un profesor que le agrade o un entrenador deportivo que sea cercano.

El segundo punto a destacar son las conversaciones y forjar oportunidades para conversar, otro tema tratado en mi libro. Lo que planteo es que desde temprana edad los(as) niños(as) aprendan que es bueno hablar sobre sus sentimientos, lo que hicieron durante el día en la escuela, que pasó en la casa de sus primos(as), es bueno hablar de cualquier cosa en general. Aún más necesario es conversar acerca de algo que les molesta, preocupa o afecta.

¿Cómo logramos eso? En el caso de los padres y madres, a veces es recomendable que les hagan preguntas a sus hijos(as); en otras oportunidades es importante que les hablen, especialmente, a quienes no son buenos(as) respondiendo. Por ejemplo, “te ves bien, me imagino que tuviste un buen día”. En general, podemos enseñar a los(as) niños(as) a hablar más, pese a que poseen diferentes personalidades; no todos(as) son iguales y debemos respetar el hecho que haya niños(as) más tímidos(as). En ese tipo de situaciones, tal vez, necesitan más ayuda.

Cuando aludo a preguntas más generales me refiero a “¿tuviste un buen día o qué sucedió en la escuela hoy? Cuéntame”. Nuevamente, significa generar instancias para que los(as) niños(as) digan cosas que les ocurrieron, por ejemplo, en el colegio y eso puede abrir la oportunidad al adulto para percibir si algo extraño sucede.

Creo que el mensaje general es crear contextos donde los(as) niños(as) entiendan que es importante hablar de las cosas que les suceden y crear oportunidades para que se expresen. Finalmente, que también lo explico en mi libro, reforzarles la importancia de cuenten todo aquello que les molesta o, por el contrario, agrade; hacerles sentir seguros(as) de lo bueno que es hablar de sus vidas. Si los(as) niños)(as) cuentan algo que les molesta, es bueno que el adulto los(as) refuerce, asegurándoles que estuvo bien contarlo.

-Luego de cuatro años de tramitación, el Senado en Chile despachó recientemente el proyecto de ley que regula las entrevistas videograbadas a niños, niñas y adolescentes víctimas de abuso. Esto con el fin de evitar que el o la víctima menor de edad deba comparecer en dos, tres o más ocasiones, como ocurre hoy en los casos de abuso sexual. A su juicio, ¿qué beneficios trae consigo su implementación en los procedimientos penales?

Pienso que puede ser un buen procedimiento si hay colaboración de parte de la policía y los servicios de protección social, ya sean trabajadores sociales o quienquiera que sea responsable de proteger a los(as) niños(as). Debiera haber solo una entrevista para el proceso, eso siempre y cuando el policía que considera la evidencia y el(la) trabajador(a) social que se preocupa de proteger al(la) niño(a) trabajen conjuntamente y se potencien. Dicha situación –aun cuando era el ideal– en términos prácticos era compleja en Irlanda, pues no era posible para la policía y para los(as) trabajadores(as) sociales estar de acuerdo en trabajar juntos(as).

La entrevista realizada por la policía al(la) niño(a) tiene por fin la obtención de evidencia, mientras que para los(as) trabajadores(as) sociales la prioridad es determinar medidas de protección social. Hay diferencias entre cómo debería ser entrevistado(a) el(la) niño(a), dependiendo del propósito. Aunque ambos tengan similares protocolos y los tipos de preguntas sean similares, el objetivo de la entrevista es diferente.

Por tanto, a partir de estas diferencias en los trabajos y responsabilidades y viendo lo que ocurre en la práctica, me preocupada que suceda lo mismo en Chile. Además del(la) policía, ¿el(la) trabajador(a) social también necesita entrevistar al(la) niño(a) porque debe tomar decisiones sobre su protección?, ¿el(la) psicólogo(a) también necesita entrevistarlo(a) porque necesita dirimir qué tipo de terapia necesita la víctima? Entonces, aun cuando el objetivo de la ley sea que haya una sola entrevista, esto podría no ocurrir en la práctica.

Me gustaría tener expectativas realistas y es que esta única entrevista, a menos que signifique contener todas las necesidades (la legal, la protección social y la terapéutica), podría traer consigo que el(la) niño(a) sea nuevamente interrogado.

Por otro lado, existe el modelo del norte de Europa; en países como Islandia por ejemplo, todo el equipo (fiscal, la policía, el trabajador social y el psicólogo) trabaja en el mismo centro y cuando el(la) niño(a) es entrevistado(a), todos(a) tienen una participación, por lo cual la víctima sólo tiene una instancia de entrevista. Es un modelo sostenido en Europa como una buena práctica y todos(a) deberíamos dirigirnos hacia ese camino. En Islandia, el juez es parte de ese equipo, entonces cuando el(la) niño(a) es entrevistado(a) el juez se encuentra, ya sea dentro de la habitación o detrás del espejo unidireccional. Se cumple lo de una entrevista.

Pero Islandia es un país pequeño con escasa población y tienen cierto número de jueces que pueden hacer eso y realizar esas escuchas. No sé si eso sería posible replicarlo en otros lugares; de momento hay un proyecto piloto semejante en Londres que está siendo evaluado, el cual ignoro cómo funcionaría con un país más grande y populoso, porque se requieren muchos jueces. ¿Los jueces estarán disponibles para colaborar en estas labores?, me pregunto.

Me parece que la nueva ley en Chile brinda una gran oportunidad para llegar al camino correcto y aprender de los errores de otros países. A nivel mundial, acostumbramos a repetir los errores cometidos por otras sociedades porque no nos consultamos ni nos miramos lo suficiente.

Carolina Escobar, periodista Facultad de Ciencias Sociales.

Lunes 13 de noviembre de 2017

Compartir:
http://uchile.cl/s138724
Copiar

Enviar

Nombre Destinatario:
E-mail Destinatario:
Su nombre:
Su e-mail:
Comentarios: