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Departamento de Antropología

Ciencia y Tecnología en el siglo XXI: los obstáculos para hacer investigación con impacto social

La ciencia y tecnología en los tiempos actuales, despiertan nuevos debates en torno a su incentivo y extensión hacia la comunidad.

La ciencia y tecnología en los tiempos actuales, despiertan nuevos debates en torno a su incentivo y extensión hacia la comunidad.

Sheila Jasanoff, profesora Pforzheimer de Estudios de Ciencia y Tecnología  STS  en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard, profundizó estos temas en la Facultad.

Sheila Jasanoff, profesora Pforzheimer de Estudios de Ciencia y Tecnología (STS) en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard, profundizó estos temas en la Facultad.

Entre el 18 y 20 de julio, se realizaron las XII Jornadas Latinoamericanas de Estudios Sociales de la Ciencia y la Tecnología ESOCITE 2018, donde participó la académica.

Entre el 18 y 20 de julio, se realizaron las XII Jornadas Latinoamericanas de Estudios Sociales de la Ciencia y la Tecnología ESOCITE 2018, donde participó la académica.

"Tanto ciencia como democracia rechazan la idea de que haya una sola e incuestionable fuente de autoridad", señaló Sheila Jasanoff, profesora Pforzheimer de Estudios de Ciencia y Tecnología (STS) en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard. La destacada investigadora participó de las XII Jornadas Latinoamericanas de Estudios Sociales de la Ciencia y la Tecnología ESOCITE 2018, y en entrevista con la Facultad ahondó en los obstáculos con los cuales se enfrentan los(as) científicos(as) sociales, principalmente la falta de recursos públicos en Estados Unidos, una realidad compartida por Chile y otros países de América Latina.

La ciencia y tecnología en los tiempos actuales, marcados por los vaivenes y cambios gubernamentales cuyas políticas públicas, muchas veces merman el desarrollo de la investigación científica –como es el caso de Estados Unidos con la administración de Donald Trump–, despertando nuevos debates en torno a su incentivo y extensión hacia la comunidad.

Entre el 18 y 20 de julio se realizaron las XII Jornadas Latinoamericanas de Estudios Sociales de la Ciencia y la Tecnología ESOCITE 2018, en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, congreso que fue presidido por el director del Depto. de Antropología, Andrés Gómez. Durante las jornadas, se discutieron parte de estos temas en las voces de reconocidos panelistas internacionales, como Sheila Jasanoff, profesora Pforzheimer de Estudios de Ciencia y Tecnología (STS) en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard, y Lea Velho, profesora titular de la Universidad de Campinas en Brasil.

Jasanoff profundizó en la férrea vinculación entre ciencia y democracia, el escaso apoyo estatal que han vivido sistemáticamente las ciencias sociales a diferencia de otros campos disciplinares, y cómo ha sido desarrollo científico en Estados Unidos, el cual ha sufrido diversos recortes económicos, especialmente en los últimos años.

-¿Cómo la ciencia ya la tecnología han apoyado el desarrollo de sociedades democráticas y viceversa?

Mi posición al respecto es que no existe una influencia unidireccional, sino que ésta se desarrolla en ambos sentidos. Pero creo que va en ambos sentidos por diversas e importantes razones.

Tanto ciencia como democracia rechazan la idea de que haya una sola e incuestionable fuente de autoridad, pues la ciencia no cree que haya alguien que declare la verdad, eso es algo que se debe buscar en el exterior, indagarla través de la investigación y ser validada por muchas personas.

-¿Qué rol ha desempeñado la ciencia en las políticas públicas en materia ambiental, por ejemplo?

Bueno, me introduje en el campo de las políticas de ciencia y tecnología por la legislación medioambiental.

Mi primer trabajo fue en una firma medioambiental y el proyecto de investigación que hice fue en un tema relacionado. Al llegar a la universidad, mi primer trabajo investigativo fue sobre las maneras en que cuatro países controlaban químicos que se sospechaban causaban cáncer.

Entonces, ciencia y tecnología sienten la influencia de la política pública, sin embargo, lo que hemos aprendido a través de los años en el campo CTS (estudios sociales sobre ciencia, tecnología y sociedad), es que la forma en que ellos responden a las demandas científicas depende mucho de la cultura del país.

Comúnmente, la gente parece llevarse bien con la ciencia pero es en parte porque nunca han tenido la oportunidad de cuestionar a los científicos y encontrar las áreasde incerteza. A través de mi investigación y trabajo, he descubierto que es realmente importante darles a las personas la oportunidad de preguntarse cómo saben lo que saben.

-En Estados Unidos, ¿cuál ha sido la relación entre Estado y ciencias-tecnología y qué tipo de impulso se le ha dado de parte de los gobiernos?

Es una excelente pregunta, sobre todo en la actualidad. En los Estados Unidos, el apoyo gubernamental para ciencia y tecnología solo se ha establecido después de la Segunda Guerra Mundial. Antes de eso, particularmente durante la Primera Guerra Mundial, hubo mucho apoyo gubernamental, pero para ciertos propósitos y, en general, el gobierno en el siglo XIX invirtió recursos para mejorar el sistema agrícola.

Hacia fines de la Guerra Civil (1861), en Estados Unidos había distintas universidades cuyo objetivo era producir técnicos en los campos de la agricultura y milicia.

Pero en el mundo hubo un descubrimiento nacional en materia de ciencia y tecnología que generó ganancias a la milicia y, luego, a la Segunda Guerra Mundial, fue el desarrollo de la bomba atómica. No obstante, también hubo otros proyectos, particularmente en el área de la salud, donde se descubrieron los antibióticos y los pesticidas.

Luego, se desarrollaron investigaciones relativas a distintos programas gubernamentales, como la Agencia Espacial que obtiene dinero para exploración en el espacio. Históricamente, la Agencia de Protección Medioambiental ha recibido fondos para investigación ambiental, al igual que el Departamento de Agricultura.

Entonces, hay recursos para investigaciones en las universidades proporcionados –principalmente– por la Fundación Nacional de la Ciencia y el Instituto Nacional de Salud.

-¿Hay algún campo de la ciencia que es menos financiado que otro?

Las ciencias sociales siempre han sido consideradas con cierta sospecha desde la investigación del sector público. En parte porque este campo del saber identifica problemas sociales y, generalmente, desde la política el gobierno no ha querido hacer nada respecto de esos problemas.

En ese sentido, particularmente en EE.UU. pero creo que también alrededor de todo el mundo, las ciencias sociales han tenido menos apoyo público y económico, a diferencia de las ciencias naturales.

-Con el nuevo gobierno de Donald Trump, ¿se ha visto afectado (o no) el desarrollo de investigaciones en materia científica?

Con esta administración es difícil decir qué ocurrirá a futuro, especialmente, por su postura política. El gobierno intentó suprimir fondos para la ciencia, siendo que el Congreso sí los apoyaba –en parte– porque retribuye económicamente a los estados.

Pero, bajo la administración de Trump ha habido sistemáticamente recortes. Nada en cambio climático, grandes reducciones en esas áreas, grandes recortes también en programas ligados a las artes y las ciencias sociales.

Esta administración es la primera en muchos años durante el período post guerra donde no hay un asesor científico. Si no tienes un asesor científico ni tampoco una oficina de política de ciencia y tecnología, las oportunidades de alcanzar objetivos y establecer prioridades se ven disminuidas.

Carolina Escobar, periodista Facultad de Ciencias Sociales.

Viernes 5 de octubre de 2018

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