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El desafío de planificar, desarrollar y evaluar Políticas Públicas en Chile en contextos de crisis sanitarias

La pandemia ha levantado diversos desafíos no solo en términos sanitarios y hospitalarios, sino que también en materia de diseño y ejecución de Políticas Públicas.

La pandemia ha levantado diversos desafíos no solo en términos sanitarios y hospitalarios, sino que también en materia de diseño y ejecución de Políticas Públicas.

Para la académica del Departamento de Sociología, Andrea Peroni, es necesario cuestionar, primeramente, el mensaje sobre el requerido cuidado y autocuidado en una sociedad marcada por desigualdades.

Para la académica del Departamento de Sociología, Andrea Peroni, es necesario cuestionar, primeramente, el mensaje sobre el requerido cuidado y autocuidado en una sociedad marcada por desigualdades.

A su juicio, este virus puede acentuar no solo las diferencias sociales internas sino que también la brecha entre las naciones ricas y aquellas conocidas como  países emergentes .

A su juicio, este virus puede acentuar no solo las diferencias sociales internas sino que también la brecha entre las naciones ricas y aquellas conocidas como "países emergentes".

Andrea Peroni:  Las medidas sanitarias propuestas se implementan en contextos sociales territoriales diversos y, por tanto, son impracticables de igual manera  en distintos países.

Andrea Peroni: "Las medidas sanitarias propuestas se implementan en contextos sociales/territoriales diversos y, por tanto, son impracticables de igual manera" en distintos países.

La crisis sanitaria que ha desatado el Coronavirus a nivel mundial también ha despertado cuestionamientos sobre cómo planificar y desarrollar de mejor manera políticas de Estado para dar respuesta a la población. Reacciones tardías y poco severas por parte del gobierno, han develado falencias estructurales vinculadas al limitado gasto público al sector salud en relación con el PIB, a las desigualdades socioeconómicas y territoriales que repercuten en hacinamientos en poblaciones más vulnerables, extrapolables a otros países de América Latina. Desde la sociología, la académica Andrea Peroni, señala la necesidad de implementar Políticas Públicas aterrizadas al contexto social, financiadas y coordinadas desde el Estado.

En Chile ya van 3.031 contagiados por Coronavirus y un total de 16 personas fallecidas, de acuerdo al último reporte del Ministerio de Salud con fecha 01 de abril. La pandemia ha levantado diversos desafíos no solo en términos sanitarios y hospitalarios, sino que también en materia de diseño y ejecución de Políticas Públicas a largo plazo, es decir la capacidad de acción estatal ante crisis como estas.

Para la académica del Departamento de Sociología, Andrea Peroni, es necesario cuestionar, primeramente, el mensaje sobre el requerido cuidado y autocuidado en una sociedad marcada por la desigualdades socioeconómicas y geográficas, así como problematizar en torno a la capacidad para dar el debido cumplimiento de las normas cotidianas para circular por las calles (que no han sido lo suficientemente estrictas). 

A su juicio, este virus puede acentuar no solo las diferencias sociales internas sino que también la brecha entre las naciones ricas y aquellas conocidas como "países emergentes", y es que en ciertos casos parece muy difícil seguir el consejo de “lavarse las manos constantemente y mantener una distancia física de al menos un metro de distancia”. Medidas como esas son casi impracticables en favelas de Río de Janeiro, barriadas de Ciudad de México, Bombay o Sudáfrica, incluso en las poblaciones chilenas o en las abarrotadas estaciones de metro. De esto y más se refiere la investigadora social en la siguiente entrevista.

-Como experta en políticas públicas, precisamente a nivel de Estado ¿cómo evalúa la actuación frente a la expansión vertiginosa del Coronavirus en Chile?

En términos generales el gobierno ha ido tomando las medidas necesarias, pero con un cierto retraso o con menor profundidad. En relación a esta epidemia, es clave el manejo de la curva de contagios iniciales, si la misma es expansiva y exponencial los servicios sanitarios públicos no darán abasto para atender a quienes presenten la patología.

Contrariamente, si la curva de contagio en más plana se permitirá acondicionar mejor los requerimientos públicos para dar debida atención. Es un tema de administración del tiempo en relación con la curva de contagios. Ante ello, el gobierno debe manejar eficaz y eficientemente dos acciones: el control inicial y la preparación del escenario de atención de casos severos.

Si el escenario inicial no es debidamente implementado con medidas rigurosas y a tiempo, ello repercute en un aumento de casos de contagio. Y si, por otro lado, no se dispone de infraestructura sanitaria ad hoc, no se resolverá adecuadamente los tratamientos.

Hasta aquí nada nuevo. ¿Cuál es el tema desde las Políticas Públicas que pueden poner en tela de juicio la acción pública? Justamente la capacidad de acción estatal al respecto. ¿Cuáles son los temas que pueden mermar la capacidad estatal? Ese es el punto por analizar.

Por un lado, sobresale la capacidad para regular la cuarentena y la capacidad para significar adecuadamente las conductas de autocuidado colectivo en un marco donde veníamos mirándonos como individuos en sus propios trayectos de consumo. ¿Cuál es el relato que podemos construir para todos(as)? ¿Cómo transmitimos el “cuidarnos entre todo(as)”, cuando tenemos posiciones tan diferentes en la sociedad, con distinciones tan severas socioeconómicas y territoriales? ¿Cómo vuelves a mirar el bien común si por décadas nos enfocamos en el bien individual (aunque octubre 2019 dejo su rastro)?

Además, es necesario problematizar la capacidad para establecer el debido cumplimiento de las normas, que no han sido lo suficientemente estrictas de acuerdo a lo requerido (posibilidad de abastecimientos sin restricciones para las personas y permiso para ir a comprar a supermercados y farmacias por cuatro horas).

Por otra parte, sobre la capacidad de asistencia ante el aumento de la morbilidad/mortalidad, nos enfrenta a la siguiente pregunta: ¿Cómo un Estado subsidiario, enfocado en justamente políticas focalizadas, ayudará a la sociedad con una inversión en salud limitada?

Si bien el gasto público en salud en relación con el PIB ha ido aumentando (1995: 2,48%. 2018: 5,20%, según datosmacro.com), es incipiente comparado con modelos de otros países en el mismo contingente año 2017: USA (14,32%) y Cuba (10,92%). El gasto medio que tiene Chile en salud en relación con el PIB repercute, por ejemplo, en deficiencias dentro del suministro de servicios básicos e infraestructura para enfrentar la pandemia.

A modo de ejemplo, médicos en La Araucanía –donde se decretó cuarentena para Temuco– indican que se han incumplido los protocolos del Ministerio de Salud (MINSAL) y se han aplicado menos exámenes para detectar Covid-19. “Falta de insumos es la explicación recurrente”, según los especialistas. Lo anterior “impide mantener un monitoreo correcto sobre el avance de la enfermedad y deja a la autoridad a ciegas para proyectar medidas de contención”, informó el sitio de investigación periodística Ciper Chile.

Sin mencionar el modelo privado de atención de salud que aún desconocemos, ¿cómo responderá a la pandemia más allá de cumplir con sus afiliados? En otro sentido, ¿cuál es el rol de las Fuerzas Armadas en estas situaciones de catástrofe? ¿Hay disponibilidad para poner sus instalaciones a disposición y levantar hospitales de campañas? Pareciera ser que el rol del Estado como garante y proveedor de las medidas resolutorias de un porcentaje de la población no menor afiliado a FONASA (según CASEN 2017), es aún limitado. Más aún, cabe cuestionarse si su rol debe orientarse al resguardo de la salud como un bien público o un bien meritorio al menos, o se sigue considerando un bien privado.

-¿Hay algún caso o país que en medio de esta coyuntura haya actuado de manera más eficiente?

Desde la comunidad de evaluadores(as) de políticas públicas, a nivel global se han ido estableciendo algunas lecciones basadas en respuestas inmediatas a crisis similares. De acuerdo con los aprendizajes de evaluaciones realizadas, es posible aportar a la toma de decisiones en estos momentos. Observar las respuestas estatales a epidemias en países con poblaciones vulnerables (con medidas complementarias al aislamiento social y test rápidos, acciones que han sido comunes a países más desarrollados), permiten obtener recomendaciones y poner a disposición el conocimiento producto de las investigaciones evaluativas.

Mencionaré las lecciones sobre respuesta inmediata a partir de evaluaciones pasadas (publicadas en TripleAD), priorizando dos ámbitos, el primero de ellos es el de la conducción de la crisis sanitaria y el segundo el de la intervención gubernamental en áreas sociales/económicas:

1. Garantizar la apropiación y coordinación al más alto nivel del gobierno, lo que a su vez requiere enfoques específicos, según las especificidades y necesidades nacionales y locales. Por ejemplo, ha resultado bien establecer reacciones basada en la evidencia ante la crisis; mantener el debate político como base para el desarrollo de las acciones a implementar; fortalecer las capacidades del personal para responder a la emergencia en todos los niveles; mantener niveles altos de transparencia y apertura, así como custodiar/incentivar la respuesta a la epidemia desde la sociedad, y movilizar recursos para apoyar la respuesta nacional (establecer centros de operaciones de emergencia y coordinación de todas las partes involucradas).

2. El financiamiento y medidas públicas es esencial. Dada la naturaleza global de los bienes públicos afectados, así como de los efectos secundarios de la emergencia sanitaria, la disponibilidad de subvenciones es crucial a nivel país. Es importante pensar en el tipo de carga fiscal requerida para el desarrollo de nuevos programas de protección social que pueden financiarse a través de sus propios presupuestos y de nuevas modalidades de recaudación tributaria. La evidencia sugiere que las transferencias de efectivo a hogares pobres en países de bajos ingresos pueden tener efectos multiplicadores y estimular la economía durante la pandemia. El objetivo es ayudar a las personas a atravesar una recesión posiblemente inevitable y NO solo evitar la recesión. Lo que se requiere no es un estímulo para que los mercados funcionen como de costumbre, sino apoyar a las personas para que puedan satisfacer sus necesidades básicas mientras se guardan en sus casas y así recuperarse cuando esto termine.

Finalmente, sean cuales sean las medidas que se tomen, es importante tener presente una distinción realizada por Frank Snowden en el diario La Nación de Argentina, experto internacional en la historia de las epidemias. Él se refiere a cómo se ven (o no se ven) las desigualdades sociales en relación a las pandemias y cómo quedarán las sociedades tras la crisis sanitaria.

En primer lugar, esta enfermedad puede acentuar aún más la brecha entre naciones ricas y las naciones eufemísticamente conocidas como "países emergentes". El consejo que ofrecen los países ricos: "lávense las manos y mantengan distancia física/social", es a menudo impracticable. ¿Cómo pueden lavarse las manos o aislarse en una favela de Río de Janeiro o en las barriadas de la Ciudad de México o de Bombay, o de Sudáfrica?

Las medidas sanitarias propuestas se implementan en contextos sociales/territoriales diversos y, por tanto, son impracticables de igual manera, dejando en evidencia cómo la estructura social previa determina las posibilidades de “no contagio”. Lo anterior es perfectamente transferible al Chile de hoy, pues ¿cómo mantener el aislamiento si debes continuar trasladándote en metro para ir a tu trabajo, o si habitas en viviendas de 30 mts cuadrados?

Pensando a más largo plazo, hay que recordar que tal como señaló Snowden “el sistema de salud que se montó en Europa Occidental tras la Segunda Guerra Mundial, se levantó en gran medida basado en los antecedentes que conocían sobre la tuberculosis y cimentó la ‘medicina social’", que estableció que para tratar adecuadamente a un paciente debes también abordar la sociedad en que se mueve, su vivienda, su salario, su barrio y su cobertura médica. Tal vez, cuando atravesemos esta emergencia podamos vislumbrar un nuevo modelo de salud pública en Chile.

Carolina Escobar, periodista Facultad de Ciencias Sociales.

Miércoles 1 de abril de 2020

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