Responsabilidad penal juvenil

“Bajando la edad no se reducirá la delincuencia”

Elpróximo año estará vigente la nueva ley penal adolescente la cual establece responsabilidades penales a jóvenes desde 14 años. Distintas sanciones y penas van orientadas a una reinserción social. Sin embargo aún existen cuestionamientos y reparos.

El profesor de esta Facultad, Claudio Duarte, especialista en sociología de lo juvenil y autor de diversos artículos sobre la materia analiza esta norma y el tema de la juventud en Chile desde su disciplina.


Para este 8 de junio estaba fijada la entrada en vigencia de la norma que rebajaba la responsabilidad penal de 16 años de edad a 14. Sin embargo, el Gobierno decidió postergar en un año la Ley de Responsabilidad Penal Juvenil, debido a los retrasos en las obras de construcción de los centros de internación de menores.

Esta legislación promulgada por el presidente Lagos en noviembre del año pasado, establece dos tipos de sanciones: privativas y no privativas; además de duras penas de cárcel en casos de delitos graves de hasta cinco años para adolescentesentre 14 y 15 años de edad, y de hasta diez años para los de 16 y 17.a

Su sentido es reinsertar socialmente a los jóvenes a través de programas especiales, para lo cual cada región dispondrá de al menos un Centro de Reclusión Juvenil para las sanciones privativas de libertad. Estos recintos serán administrados por el Servicio Nacional de Menores (Sename) y custodiados por Gendarmería de Chile. Aquí los jóvenes tendrán acceso a programas de reinserción como educación, deporte y talleres, entre otros.

Con respecto a las sanciones no privativas, como la libertad asistida, la prestación de servicios a la comunidad, reparación del daño, multas y amonestaciones, entre otras, éstas serán aplicadas por instituciones colaboradoras del Sename.

Sin embargo, la nueva normativa no está desprovista de críticas y cuestionamientos. El académico Claudio Duarte, especialista en sociología de lo juvenil, propone realizar un análisis más detallado desde una mirada sociológica. “La pregunta que hay que hacerse es por qué en 1992 se bajo a 16 años de edad y no a 14 directamente. Por qué la medida que tomó la clase política ese año, que no ha dado ningún resultado positivo, se volverá a tomar esta vez, pero ahora bajándola a 14. Podemos suponer, de puro mal pensados que somos, que en 10 años mas se va a bajar a 12 y así sucesivamente”, explicó el experto perteneciente al Departamento de Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad e Chile.

Para el sociólogo es necesario considerar que, tal como plantea Pierre Bourdieu, los rangos etarios no definen realidad, puesto que “el hecho de hablar de los jóvenes como una unidad social, de un grupo constituido, que posee intereses comunes, y referir estos intereses a una edad definida biológicamente, constituye en sí una manipulación evidente” (Bourdieu P.)

“La edad no tiene por qué tener implicancias en la conducta de alguien, su carácter, personalidad, emociones, etc. Pero lo que hay es una matriz de pensamiento occidental que considera a la edad como un dato que permite explicar la madurez o inmadurez. Bajo esa lógica se espera que una persona tenga a tal edad una capacidad de discernimiento, que en el caso de esta ley serían los 14 años”, aclaró el profesor Duarte.

Entonces ¿Cómo se legisla u ordena las normas de un país sin considerar datos duros como la edad para distinguir entre una sanción y otra o la responsabilidad que se tiene ante la ley?

C.D.: “No hay que confundirse de plano. Una cosa es que debe operar una ley con penas diversificadas según el tipode sujeto y aquí el dato de la edad puede ser un dato de referencia, pero no implica que exista ‘una edad estándar’ de discernimiento, porque yo me pregunto si George Bush, con la invasión a Irak, o Pinochet, habrán tenido capacidad de discernimiento. O sea alguien que manda a matar de esa manera ¿tiene capacidad de discernir? Y según los argumentos que defienden que la edad define conductas, ellos sí están en edad de discernir entre lo bueno y lo malo (…) La política y la ley hay que ordenarla, para que no sea como ahora que queda al arbitrio del juez y su juicio dependerá de si anda feliz o si tuvo problemas en la casa.Porque así es como se juzga en Chile, sobre todo en los temas de la infancia y la familia.

Pero no pretendamos explicar que hay más o menos delincuencia según la edad de los muchachos, porque eso no es un dato. No es bajando la edad que va a reducirse la delincuencia. Mientras exista la condición estructural que hay en este país, de exclusión y mala distribución, la delincuenciano va a disminuir, pero a estos problemas no se le baja la edad.”

Pero lo que vemos es que cada día hay más delincuencia y además actitudes muy violentas por parte de los jóvenes ¿a qué se debe esto?

C.D.: “La forma de agresividad que tiene la delincuencia en jóvenes hoy día es proporcionala la agresividad que se vive en nuestro país. No es un hecho aislado, porque es muy agresivo que la gente que violó derechos humanos en Chile ande suelta; es muy agresivo, y me lo han dicho los mismos chiquillos,escuchar a un cura al final de la noticias de la noche en un canal llamado Megavisión, que dice que tocarte el cuerpo es malo, que la sexualidad es mala, etc. y que a las 10 de la noche empiece el Kike Morandé; es muy agresivo ir a n colegio donde te maltratan, donde no hay recursos o calidad, porque los chicos se preguntan para qué estudian si sus amigos o hermanos han salido del colegio y andan por ahí vagando en la esquina y, al mismo tiempo, ven que otro tiene las mejores condiciones para estudiar. Esto es un ciclo que se repite constantemente. Todo eso es muy agresivo y violento.

Por otro lado también hay una influencia de los medios de comunicación para mostrar violencia. El ejemplo que tenemos de violencia extrema es a unos muchachos que amenazan con un cuchillo al micrero para robarle las monedas. La cámara de la micro graba todo y los canales de televisión lo muestran una, dos, tres y hasta 10 veces. Y ¿es eso necesario? Si yo quiero aprender a robar he ahí una genial escuela.

Luego, es posible que estos jóvenes sean primerizos y jamás vuelvan a delinquir. Hay muchos menores que delinquen una vez, como unos que fuman un pito una vez, y no lo vuelven a hacer más. Pero la imagen que queda es que todos los cabros de sectores empobrecidos están metidos en esto y que cada vez son más chicos (…)La violencia en nuestro país se manifiesta en el ambiente laboral, en la educación, con la violencia sexista, con las etnias mapuches, con la represión policial, en los video juegos, etc. Hay una lógica de aprender violencia. Y las armas están en todas partes. Hacerse un cuchillo es fácil o una pistola hechiza pero no solo eso en cualquier armería compras un arma o en la misma calle. No es que sea raro este tipo de violencia. A mí me parece una consecuencia casi directa de las condiciones sociales que nosotros vivimos.”

¿Cómo es a su juicio la política de la juventud en Chile?

C.D.: “La política de juventud en nuestro país, si es que existe, es absolutamente autoritaria y unilateral, por tanto se transforma a mi juicio en una política agresiva, que no les pregunta a los jóvenes y que no tiene ni un rasgo de participación. En el caso de esta legislación, posiblemente se hizo algunas consultas a personas que trabajan en centro orientados a los jóvenes que infringen la ley, pero ellos no son jóvenes. Para mí esto es la muestra clara de un mundo adulto que se arroga el rol de decidir qué hacer y qué no hacer con las generaciones más jóvenes y, al arrogarse ese rol, comete actos autoritarios.

Esta Ley de Responsabilidad Penal Juvenil es producto de esta política y se basa en el argumento de que los más chicos, como saben que no van a ser penalizados, delinquen, y yo creo que pensar eso es un poco ingenuo. Es desentenderse delos contextos sociales en los cuales estos chiquillos viven, en donde no les queda otra que delinquir. No es que lo pasen bien haciendo esto, yo no lo creo y las investigaciones realizadas en este campo, sobre las razones de la delincuencia demuestran que ellos no quieren delinquir.

Por alguna razón los que delinquen no son del barrio Abc1 y si es que lo hacen, los delitos son menores, como consumo de drogas o manejar a alta velocidad o en estado de ebriedad. Y aquí la entrada al sistema judicial también discrimina, si el muchacho que delinque es de comunas mas ricas van allamar a los padres para que los vayan a buscar, y si es de comuna pobre lo envían a un hogar.”

 

 

 

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