Encuesta se aplicó a más de 600 mujeres

Investigación del Programa PULSO entrega claves de la demanda por educación parvularia en Chile

Un 38% de las mujeres chilenas pertenecientes a los tres primeros quintiles de ingresos y residentes en la Región Metropolitana, no ha enviado ni enviará a sus hijos o hijas a salas cuna ni jardines infantiles, lo que deriva en que los niños de esas familias no tendrán acceso a la educación temprana institucionalizada. Este es uno de los principales resultados de la investigación “Determinantes de la demanda por educación parvularia”, realizada por el Programa PULSO de nuestra Facultad para el Ministerio de Educación.





El 25% de las mujeres encuestadas envía a sus hijos a salas cuna o jardines infantiles, por lo que constituyen una “demanda fidelizada”

En el marco del convenio entre el Banco Interamericano de Desarrollo, el Ministerio de Educación y el Programa PULSO de nuestra Facultad, académicos e investigadores de FACSO realizaron el estudio “Determinantes de la demanda por educación parvularia”. El objetivo principal de este trabajo fue establecer los determinantes culturales y sociales que influyen en el envío o no envío de niños entre 0 y 4 años a salas cunas y jardines infantiles en Chile.

Para ello se realizaron entrevistas y focus group a mujeres mayores de 16 años que fueran madres de niños de entre 0 y 4 años, residentes en la V, IX y Región Metropolitana. Posteriormente y a partir de los resultados de esta fase de la investigación, se elaboró un cuestionario que fue aplicado a una muestra de 600 mujeres de la Región Metropolitana.

Algunos de los principales resultados de este estudio, que se llevó a cabo entre marzo de 2007 y mayo de 2008, indican que: el 38% de las mujeres encuestadas no ha enviado ni tampoco enviará a sus hijos a salas cunas y/o jardines infantiles; un 37% probablemente los enviará; y un 25% los envía actualmente.

Dentro del 38% de mujeres que no enviará a sus hijos a salas cunas y/o jardines infantiles y cuyas respuestas fueron clasificadas en la categoría “demanda nula”, la mayoría esgrime como razón la importancia de que sea la madre quien cuide de los hijos.

Lo anterior revelaría “una determinada concepción de la maternidad, alrededor de la que se estructuran prejuicios sobre las instituciones de educación preescolar”, interpretó el académico del Departamento de Antropología de FACSO e investigador responsable de este estudio, profesor Dimas Santibáñez.

“Esta concepción indica que la buena madre debe ser una persona presente, que protege, que siempre está cerca del niño, que, por lo tanto, cuida la casa y no correspondería a aquella madre que va a `botar´ al niño a la sala cuna”, explicó el profesor Santibáñez, quien además es miembro del comité académico del Programa PULSO.

Uno de los puntos centrales que se advierten a partir de esta investigación, es el hecho de que los niños que forman parte del 38% de familias que no envían a sus hijos a salas cunas o jardines infantiles, no tendrá acceso alguno a la educación temprana, ni a las condiciones de equiparación de oportunidades que ésta plantea como ofrecimiento.  

“Lo que se aprende en los primeros años de vida en términos de capacidades, habilidades físicas, emocionales, sociales, cognitivas de los niños, constituye una plataforma para los éxitos futuros en la educación formal y aumenta las posibilidades de movilidad social y de mejorar las condiciones de vida de esos menores”, manifestó el académico Dimas Santibáñez, destacando la importancia del acceso de la mayor cantidad de menores a las instituciones de educación preescolar.

Otros de los resultados indican que la mayoría de las mujeres encuestadas que no envían a sus hijos a sala cuna o jardín infantil se encontraban realizando quehaceres del hogar. En tanto, parte importante de las mujeres que probablemente enviarán a sus hijos a estas instituciones, lo hará porque entrará a trabajar.

Los últimos datos revelan la directa relación entre la demanda por educación parvularia y el ingreso femenino al trabajo. Se establece una cierta correlación positiva entre el aumento de la inserción laboral de las mujeres y el envío de los niños y niñas a las salas cunas y los jardines infantiles.

Preocupación por la cobertura

Uno de los principales objetivos de las políticas públicas de fomento a la educación parvularia y las instituciones que la imparten durante el gobierno de Michelle Bachelet, ha sido el aumento de la cobertura. Ejemplo de esta línea de desarrollo es el Programa Chile Crece Contigo, enmarcado dentro de la Política Nacional y el Plan de Acción Integrado a favor de la Infancia y la Adolescencia 2001-2010.

En este programa, el aseguramiento de la disponibilidad y cobertura de salas cuna y jardines infantiles a todos los niños y niñas cuya madre o adulto responsable trabaje, busque trabajo, estudie, o presente una situación de especial vulnerabilidad, ha implicado una importante inversión en la construcción de estos establecimientos a lo largo del país.

En 2006 y 2007, se cumplió la Meta Presidencial de habilitar 800 y 900 salas cunas, respectivamente, con lo que la cobertura actual de estas ya alcanza el número de 2410 establecimientos. Nuevamente el año 2008 la meta es construir otras 900 salas cuna y jardines infantiles a lo largo de todo el territorio nacional.

Sin embargo, para el profesor dimas Santibáñez, “la construcción de salas cunas y jardines infantiles es una de las formas de generar oportunidades de educación temprana a los niños, pero no es la única, existen alternativas como implementar programas de educación parvularia en los barrios coordinándose con las juntas de vecinos o proveer de mayor información y posibilidades de conocimiento de la estimulación temprana a los propios padres”, explicó el académico de FACSO, apelando a una ampliación del actual enfoque de las políticas públicas para la primera infancia.

Otros resultados de la investigación

El estudio “Determinantes de la demanda por educación parvularia”, además estableció un conjunto de tendencias como que: la edad de envío habitual de los niños y niñas a salas cuna y jardines infantiles es entre los 19 y 24 meses; las madres que viven la experiencia de la educación preescolar para sus hijos, tienden a persistir en su decisión; buena parte de las madres encuestadas considera que la vocación es lo más importante en una educadora de párvulos; y la mayoría está de acuerdo en que se les debe mantener informadas de lo que ocurre en el jardín, así como que la directora debe atenderlos personalmente.

Los resultados muestran también, que existe una relación entre aquellas madres que envían y podrían enviar a sus hijos(as) a sala cuna/ jardín infantil y su valoración hacia el trabajo. Aquellas madres que envían a sus hijos a la sala cuna (25%) o jardín coinciden con aquellas que pretenden hacerlo a futuro (37%) en concebir que el desarrollo de la mujer también es posible en el ámbito laboral.

Algunas de las conclusiones extraídas por los investigadores de este estudio, pertenecientes al Programa PULSO de nuestra Facultad, plantean que las madres cuyos hijos están en el sistema y aquellas que pretenden ingresarlos creen que el aporte que pueden hacer para mejorar el futuro de sus hijos, además de mantenerlos en el jardín o sala cuna, es apoyar la educación que se les entrega en estas instituciones.

Además, a partir de los datos cuantitativos y cualitativos obtenidos en esta investigación se puede sostener que la variable edad de los niños(as) constituye un aspecto que diferencia el tipo de decisión que en materia de demanda se realiza. Efectivamente, la tendencia es que a mayor edad, mayor disposición a enviar a los hijos(as) al jardín infantil.

En cuanto a la incidencia de las instituciones de educación preescolar en la participación laboral femenina, la conclusión es que la variable actividad de la madre es un aspecto que diferencia el tipo de decisión que en materia de demanda se realiza. Efectivamente, la tendencia es que las mujeres que trabajan demandan el cuidado institucional.

Por último, la variable nivel de ingreso aparece en los discursos femenino/materno como un aspecto que no establece una diferencia significativa en el tipo de decisión que en materia de demanda por educación parvularia se realiza.

Comunicaciones FACSO

Miércoles 24 de septiembre de 2008

 

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