Cinta de Moebio
Revista de Epistemología de Ciencias Sociales
ISSN 0717-554X

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Pensar en/con Foucault

Cora Escolar. Docente Regular de Epistemología de la Geografía y Metodología de la Investigación e Investigadora del Departamento e Instituto de Geografía. Universidad de Buenos Aires (Argentina)

 

Abstract

The aim of this article is to explore the potential of Foucault’s theoretical-methodological arsenal and epistemological ideas to develop a theoretical approach to relations between social practices, through discourses and subjectivity production.

For that matter, we introduce and analyze some epistemological and methodological issues through a set of selected statements, in order to describe some of his theoretical assumptions about Power, a concept that will characterize Foucault’s production during the 1970s. Likewise, this review of the selected items is performed through the connections with his previous writings, mostly those in which Foucault established epistemological principles about investigation practices in the field of social sciences.

Finally, we emphasize some characteristics of Foucault’s thinking, specially the fact that we can find in his production an analytic theory of Power rather than a theory of power in the restricted sense of this concept.

Key words: Foucault, theoretical arsenal, methodological consequences.

Resumen

El propósito de este artículo es indagar la posibilidad de la utilización del arsenal teórico-metodológico y las reflexiones epistemológicas de Foucault para el abordaje teórico de las relaciones entre prácticas sociales, discursos de verdad y producción de subjetividad.

Para ello se presentan y analizan algunas cuestiones epistemológicas-metodológicas mediante una serie de enunciados seleccionados con el fin de describir algunos supuestos teóricos acerca de la temática del poder que caracterizara la producción de Foucault en los años 70. Asimismo dicho repaso de los items seleccionados es trabajado a la luz de sus conexiones con los escritos anteriores a los años 70, principalmente aquellos en los cuales sentó principios epistemológicos sobre las prácticas de investigación en el campo de las ciencias humanas.

Por último se destacan algunos rasgos del pensamiento de Foucault. Entre ellos, que en su discurso no exista en sentido restringido una teoría del poder, sino más bien una analítica de éste.

Palabras claves: Foucault, arsenal teórico, implicancias epistemológicas y metodológicas.

Recibido el 25-03-2004.

"El viaje rejuveneció las cosas y envejeció la relación con uno mismo" (Foucault, 1976)

Algunas Palabras (1)

El propósito de este artículo es indagar la posibilidad de la utilización del arsenal teórico-metodológico y las reflexiones epistemológicas de Foucault para el abordaje de nuestras investigaciones.

Para ello me propongo presentar y analizar las cuestiones epistemológicas-metodológicas a través una serie de ítems unilateralmente seleccionados e interviniendo en el discurrir de Foucault. Sostenemos que estas reflexiones quedan impresas en el núcleo de todo proceso que pretenda ser creador y productor de conocimiento.

Siguiendo a Deleuze (1987:75), sostenemos que las teorías son focales, limitadas, aplicables sólo a un campo concreto. Ninguna puede abarcar nuestra experiencia diaria, en su enorme complejidad. Por eso, nuestra producción teórica y práctica, tiende a romper los muros de las teorías, tiende a relacionarlas unas con otras (2). Esta no es una idea nueva, pero cabe recordarla: Todos somos, a la vez, teóricos de la sociedad y ciudadanos de a pie.

La Práctica del Poder

La centralidad del problema de lo político es evidente en las últimas obras de Deleuze y Foucault. Dice Foucault: "Es preciso dejar de describir siempre los efectos del poder en términos negativos: ‘excluye’, ‘reprime’, ‘rehúsa’, ‘abstrae’, ‘encubre’, ‘oculta’, ‘censura’. En efecto, el poder produce, produce lo real, produce campos de objetos y rituales de verdad…" (Foucault, 1976:75).

Retengamos en estas palabras una propuesta de investigación sobre "el ejercicio del poder". Dice el autor: "…cuando pienso en la mecánica del poder, pienso en su forma capilar de existir, en el proceso por medio del cual el poder se mete en la misma piel de los individuos, invadiendo sus gestos, sus actitudes, sus discursos, sus experiencias, su vida cotidiana" (Foucault, 1976:60).

El hecho es que Foucault hace aflorar un ámbito de investigaciones que, efectivamente, había permanecido inexplorado antes de que él se ocupase del mismo: el de las relaciones de poder en cuyo interior se ejercen todas las formas de práctica social.

Según Foucault el poder produce. Es, pues, una técnica (tikto). Ahora bien, ¿cómo produce el poder?

De la lectura de Foucault se desprende que el poder es el ejercicio del poder. Es decir, multiplicidad de dispositivos, organismos, artificios, funciones, tácticas, mecanismos.

Ello implica, según Deleuze, "el abandono de los cuatro postulados fundamentales que rigen la filosofía política tradicional" (Deleuze 1975:16).

(1) Que el poder sea "atributo" de una clase que lo habría conquistado, y no el efecto de innumerables puntos de fuga, conflictos, luchas, cambios, una resultante en suma, de las diversas posturas estratégicas que asumen las diferentes clases y que se asumen dentro de una misma clase;

(2) El de la "localización": que el poder esté localizado en un aparato institucional subordinado a la "estructura económica";

(3) El del "modo de acción": el poder como negativo: represión, ocultamiento, etc.

(4) El de la "legalidad": el poder como complejo de leyes, cuando la ley "es siempre una composición de arbitrariedades a las que diferencia formalizándolas... la ley no es más que el resultado de una guerra vencida" (Deleuze 1975)

El Poder y la Norma

En "Vigilar y Castigar" (1975:213), Foucault describe un conjunto de prácticas de la norma en el sentido moderno del término: "la formación de lo que podríamos llamar en general la sociedad disciplinaria" (ibidem, 213).

Lo importante en la idea de sociedad disciplinaria es la idea de que las disciplinas crean sociedad, crean un tipo de lenguaje común entre todas las clases de instituciones, hacen posible que una pueda traducirse a la otra. La norma es precisamente aquello por lo que la sociedad, cuando se hace disciplinaria, se comunica consigo misma. La norma articula las instituciones disciplinarias de producción, de saber, de riqueza, de finanzas y las hace interdisciplinarias, convierte en inteligible el espacio social.

La norma o lo normativo es lo que permite la transformación de la disciplina bloqueo en disciplina mecanismo. En efecto, dice Foucault (1976:65), "tradicionalmente el poder es lo que se ve, lo que se muestra, lo que se manifiesta... Aquellos sobre quienes se ejerce el poder pueden permanecer en la sombra; sólo reciben la luz que les es concedida de esta parte del poder...". Con la disciplina según la lógica de la norma, la sombra llega a la luz. "En la disciplina, son los sujetos quienes han de ser vistos. Esta iluminación asegura el dominio del poder que se ejerce sobre ellos".

No hay que confundir "norma" y "disciplina". Las disciplinas apuntan a los cuerpos con una función de adiestramiento; la norma es una medida, una manera de producir la medida común.

En una dimensión, el poder es llamado disciplinario, pero la disciplina es sólo un aspecto de él.

Lo que sin duda preocupó a Foucault fue comprender cómo la acción de las normas en la vida de los hombres determina el tipo de sociedad a la que ellos pertenecen como sujetos (3).

Puede entenderse por qué el interés de Foucault no se centra en el poder con mayúscula, sino en las microestructuras del poder (el poder con minúsculas), que tiene su génesis en el propio sujeto.

Cuando Foucault escribió "La historia de la locura en la época clásica" (1987) y "Vigilar y Castigar" (1975) no recogió las quejas de los pacientes, no oyó la confesión de los presos, no sorprendió a los locos en sus manejos, sino que estudió máquinas de curar y máquinas de castigar. Foucault se volvía hacia las instituciones, registró edificios y sus equipos, sondeó sus doctrinas y sus disciplinas, enumeró y catalogó sus prácticas, publicó sus técnicas. Es decir, palpaba con cuidado los dispositivos y las disciplinas, describía minuciosamente las funciones del hospital y de la prisión (4). La arquitectura de la cárcel se modifica para que sea más difícil a los prisioneros ahorcarse. Las tácticas van tomando forma progresivamente sin que nadie sepa bien qué significan.

Foucault dirigirá su atención al problema de la normatividad en general, al hilo de los procedimientos propios que en una sociedad distinguen el bien del mal, el enfermo del sano, el loco del cuerdo, lo normal de lo anormal. Para Foucault el problema estriba en la posible criticabilidad de cualquier normatividad.

Me interesa subrayar que estas tesis llevan implícitas una representación del poder que supone que el poder no sea concebido como una propiedad, sino como una estrategia. Siguiendo a Deleuze (1987:62) toda sociedad tiene su o sus diagramas (5). El panóptico es un intercambiador entre un mecanismo de poder y una función. Es una manera de hacer funcionar relaciones de poder. Es una máquina abstracta, en el sentido que Foucault da a la máquina escuela, a la máquina hospital. Lo que quiere significar con máquina abstracta es que las máquinas son sociales antes que ser técnicas (Ibidem, 68).

En otras palabras, admitir que "el poder no se posee sino que se ejerce, que no es un privilegio adquirido o conservado por la clase dominante, sino el efecto resultante de sus posiciones estratégicas... Este poder... no se aplica, pura y simplemente como una obligación o una prohibición, a quienes ‘no lo tienen’, sino que los impregna, pasa por ellos, del mismo modo que ellos, en su lucha contra el poder, se apoyan en las acciones que éste ejerce sobre ellos" (Foucault 1976).

Poder y Saber

Otra gran tesis de Foucault: la imbricación entre efectos del poder y efectos del saber. Aquí, su contribución original no consiste en afirmar que la posesión de un saber equivale a detentar un poder. El tema que atraviesa toda su obra, y que él ha sido el primero en teorizar, es el del poder que produce saber (6). Según Deleuze, interpretando a Foucault, "... el poder considerado abstractamente, no ‘ve’ ni ‘habla’... se ejerce a partir de innumerables puntos... viene de abajo. Pero precisamente porque ni habla ni ve, hace ver y hablar." (Deleuze 1987:111).

De esta manera, contra la concepción "negativa", "represiva", en el fondo "jurídica", de un poder que se contenta con prohibir, con "decir no", Foucault destaca el "carácter productivo del poder" (Ibidem, 111).

Es el tema central de "La voluntad de saber" (1976): "Lo que le da estabilidad al poder, lo que induce a tolerarlo, es el hecho de que no actúa solamente como una potencia que dice no, sino que también atraviesa las cosas, las produce, suscita placeres, forma saberes, produce discursos".

Esta es la razón para que en Foucault no exista una teoría del poder, sino más bien una analítica de éste. El poder es una relación que puede ser instrumentalizada, pero no una sustancia. Entonces, Foucault analiza la procedencia de las prácticas en las que se hacen efectivas relaciones de poder.

En suma, todo saber se produce en el interior (por efecto y bajo el dominio) de las relaciones de poder. Las implicaciones de estas tesis son evidentes: por una parte, contra la interpretación racionalista del par "ciencia/ideología". "Yo creo... que el problema no consiste en discernir, en un discurso, lo que viene caracterizado como cientificidad, y como verdad, de lo que derivaría de cualquier otra cosa; sino en ver cómo se producen históricamente efectos de verdad en el interior de unos discursos que de por sí no son ni verdaderos ni falsos". Es curioso en Foucault este rechazo de la palabra ciencia y prefiere sustituirla por saber.

El poder se nos manifiesta también como ciencia y lo que resalta Foucault son los saberes sometidos; los saberes que son una tradición de lucha, los saberes de los descalificados -los locos, los presos, las mujeres- y también el saber despreciado, el libro escrito hace cien años y que desde entonces se cubre de polvo en las bibliotecas. Ese saber que la ciencia no quiere para sí es el único que no va a ser integrado por el poder y, por lo tanto, el único que no va a ser arma de represión (7).

Dentro de esta perspectiva, la idea de que la ideología está en una posición secundaria respecto a algo que debe funcionar como infraestructura, es para Foucault básico en la desvinculación que realiza del sistema de las prácticas ideológicas a las relaciones de producción. En este sentido se separa de Marx (8). Por esta razón evita hablar de ideología dominante (9). Lo que trata de hacer es develarla allí donde el efecto de la ideología dominante disimula los saberes dominados, es decir, en la familia, en la escuela, en el hospital. De aquí la teoría de la "microfísica del poder" (10).

Arqueología, Genealogía y Estructuralismo

En una primera instancia aparece la confluencia del estructuralismo y la genealogía en el método arqueológico de Foucault (11).

"Genealogía quiere decir a la vez valor del origen y origen de los valores. Genealogía se opone tanto al carácter absoluto de los valores como a su carácter relativo o utilitario. Genealogía significa el elemento diferencial de los valores de los que se desprende su propio valor. Genealogía quiere decir, pues origen o nacimiento, pero también diferencia o distancia en el origen. Genealogía quiere decir nobleza o bajeza, nobleza y vileza, nobleza y decadencia en el origen. Lo noble, lo vil, lo alto, lo bajo, tal es el elemento propiamente genealógico y crítico. Pero así entendido, la crítica es también lo más positivo" (Morey 1978:233).

En el curso del 7 de enero de 1976 (12) Foucault desarrolla el concepto de Genealogía y sostiene "... se trata de un saber histórico de la lucha..." y "... se ha perfilado así... investigaciones genealógicas múltiples, redescubrimiento conjunto de la lucha y la memoria directa de los enfrentamientos. Y esta genealogía, en tanto que acoplamiento del saber erudito y del saber de la gente, no sólo ha sido posible, sino que además pudo intentarse con una condición: que fuese eliminada la tiranía de los discursos globalizantes con su jerarquía y con todos los privilegios de la vanguardia teórica" (Foucault 1979:126).

Es así que Foucault asigna a la genealogía una tarea indispensable: percibir la singularidad de los sucesos, fuera de toda finalidad monótona (1979:7). En este discurso la genealogía aparece como inductivista (13).

Cuando Foucault sostiene que el proyecto genealógico no es un empirismo, ni tampoco un positivismo, pero sí una anti-ciencia, está precisamente discutiendo con estas dos corrientes de pensamiento. Se trata de "... la insurrección de los saberes..." (14) (Foucault 1993:16).

El estructuralismo que posee un valor epistemológico, es ante todo un método, una práctica, un procedimiento (Boudon 1968:214-215). Durante los años sesenta se sucedieron intensos debates sobre el estructuralismo y muchos de ellos en relación con el pensamiento de Foucault.

Foucault se niega en repetidas ocasiones a ser llamado estructuralista, y aparece un rechazo foucaultiano al propio estructuralismo. En el prefacio de la edición inglesa de Las palabras y las cosas, escrito un año después de la Arqueología, Foucault insiste que "no ha utilizado ninguno de los métodos, conceptos y términos claves que caracterizan el análisis estructural" (citado por Dreyfus y Rabinow 1988:74).

Foucault resalta muy claramente que el proyecto de descripción y de búsqueda de unidades que pretende el arqueólogo no puede confundirse con el análisis estructural de la lengua. La lengua es siempre un sistema para enunciados posibles, un conjunto de leyes generales para un número infinito de pruebas. En el caso de los acontecimientos discursivos lo que hay que analizar es un conjunto finito de discursos (15).

El análisis histórico de Las palabras y las cosas (Foucault 1998:7) no es ni una historia de las ideas ni una epistemología en el sentido clásico del término. El título original de Las palabras y las cosas era El orden de las cosas. Y esta es la preocupación de Foucault, la cuestión que ha dado origen a la Arqueología (16).

¿Por qué las diferentes épocas y las diferentes culturas ven el mismo mundo de modos diferentes? ¿Por qué el orden de las cosas es diferente, por qué las teorías que explican este orden son diferentes? Según Foucault entre el orden empírico de las cosas y las teorías que explican este orden existe una "región intermedia", existen los "códigos fundamentales de una cultura" o de una época y son estos los que rigen tanto el orden de las empiricidades cuanto el orden de las teorías (Foucault 1998:5).

El objeto de la arqueología, la episteme, es esta región intermedia, el orden que ordena los ordenes empíricos y los ordenes teóricos, que rige tanto los esquemas perceptivos cuanto el lenguaje, tanto las palabras cuanto las cosas (Ibidem, 7). El orden no proviene ni del sujeto ni del objeto, es anterior, los construye, los ordena (17).

Pretendemos dejar planteada esta impronta foucaultiana que en Las palabras y las cosas nos muestra cómo es diferente el orden durante el Renacimiento, la Epoca Clásica o la Modernidad, sin ofrecernos una causalidad de la discontinuidad.

La constitución de un conocimiento a partir de una práctica social la desarrolla en la Arqueología del saber. Analizar un saber es pasar de la conciencia constituida al discurso en tanto práctica, es pasar del sujeto titular de unos conocimientos, al análisis de una relación diferencial de enunciados que van a posibilitar un saber. Aquí el sujeto no crea un discurso, sino que se sujeta a un conjunto de reglas determinadas de las que nos es consciente. Es este conjunto y no el protagonismo aislado del sujeto lo que para el arqueólogo hará posible la emergencia de lo que definirá como práctica discursiva.

La arqueología recorre el eje constituido por práctica discursiva, en lugar de conciencia, saber en lugar de conocimiento. Ambos ejes conciencia-conocimiento, práctica discursiva-saber, desembocan en la categoría de ciencia, mirada. El lugar del saber va más allá de la demostración científica para ubicarse además en ficciones, relatos, encuestas, instituciones (18). De esta manera toda práctica discursiva implica un saber pero no una ciencia. Existen saberes no científicos, independientes de las ciencias.

Reconocer una ciencia como práctica discursiva es hacer su arqueología, analizarla desde el pensamiento del exterior, desde el nivel simbólico, para ver cómo se inscribe en el elemento del saber, es decir, estudiando las reglas que han permitido la formación de sus objetos, las posiciones del sujeto que habla, la aparición y transformación de sus conceptos, las elecciones teóricas, así como todo el ensamblaje de consideraciones que acompaña todo proceso de producción de conocimientos.

Conclusión

Este artículo arranca desde la preocupación por conocer la utilización del arsenal teórico de Foucault para el desarrollo de nuestras investigaciones. Para ello fuimos desbrozando, a través de una serie de ítems (poder, saber, ciencia, ideología, genealogía, arqueología) las implicancias epistemológicas- metodológicas de algunos de sus escritos.

Fuimos señalando cómo el análisis del poder arroja luz sobre técnicas capaces de producir e imponer normas. En el trasfondo de todo esto, percibimos que subyacía la cuestión de saber qué tipo de verdad era producida. De esta manera, el análisis del poder se doblaba en un análisis de los procedimientos de verdad. Y, en el punto de intersección de las normas y las tecnologías de la moral, del poder, de la verdad, del saber, nos topamos con el problema del sujeto (19). Este sujeto es producido y a la vez sometido a través de estas tecnologías. Los sistemas de control social y de castigo constituyen la moral que se impone a los sujetos.

Entonces, encontramos un sujeto sometido a las relaciones de poder dominante y, por otro lado, un sujeto que actúa autónomamente, e influye en estas mismas relaciones de poder.

Foucault trata de recuperar al sujeto como sujeto localizado, disciplinado. La discusión del sujeto oscilando entre su aspecto reproductor y su aspecto productor (20). En este sentido, identificamos el concepto de institución (Lourau 1970:95) de los teóricos del análisis institucional con el concepto de sujeto en Foucault.

Pero Foucault añade algo más al concepto de sujeto. Ya no es el sujeto racional, autoconsciente, tal cual ha sido tipificado por las corrientes racionalistas, sino el sujeto como producto histórico, localizado.

Resulta notorio que atesoró algunos motivos de la reflexión de Bachelard. Básicamente los relativos a la distinción entre umbrales epistemológicos, o más ampliamente, a los fenómenos de discontinuidad. Parece remitir a una concepción teórica de la ciencia de amplia mirada, al modo de una filosofía dispersada (Bachelard 1973:12-14) en capas distintas.

Se preocupó por indagar las relaciones entre el discurso y el saber localizados temporalmente. Así, intenta buscar cómo en cada práctica científica se constituyeron el sujeto y el objeto de conocimiento (21).

El polémico estructuralismo de sus primeros escritos, la genealogía, la arqueología, su concepto de episteme, son enseñanzas de este maestro generoso, cuyo método participa, a la vez, de una extrema prudencia científica y de una extrema distancia con relación a la ciencia.

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Notas

(1) Este artículo lo escribo en esa voluntad incesante de retorno de la memoria de mi hijo Manuel.

(2) Cfr. Pensar en términos relacionales. (Bourdieu y Wacquant, 1995,167, 168, 169).

(3) "Por lo tanto, no preguntemos por qué cierta gente desea dominar, qué busca, cuál es su estrategia general. Preguntemos en cambio, cómo funcionan las cosas al nivel de la presente subyugación, al nivel de esos procesos continuos e ininterrumpidos que sujetan nuestros cuerpos, gobiernan nuestros gestos, dictan nuestras conductas, etc. En otras palabras, antes que preguntemos cómo aparece el soberano ante nosotros en su altivo aislamiento, deberíamos tratar de descubrir cómo es que los sujetos son constituidos gradual, progresiva, real y materialmente por medio de una multiplicidad de organismos, fuerzas, energías, materiales, deseos, pensamientos, etc..." (Foucault 1978).

(4) La nueva tecnología del poder no se origina en ninguna persona o grupo identificable. En verdad se inventan tácticas individuales para necesidades particulares (Couzens 1988).

(5) Un diagrama es "la exposición de relaciones de fuerzas que constituyen el poder" (Deleuze 1987:63).

(6) "... ¿en qué sentido existe primacía del poder sobre el saber, de las relaciones de poder sobre las relaciones de saber? Las relaciones de saber no tendrían nada que integrar si no existiesen las relaciones diferenciales de poder" (Deleuze 1987:111).

(7) "... ¿Qué tipos de saberes queréis descalificar cuando preguntáis si es una ciencia? ¿Qué sujetos hablantes, discurrientes, qué sujetos de experiencia y de saber queréis reducir a la minoridad cuando decís: ‘Yo que hago este discurso, hago un discurso científico y soy un científico’? (1993:17)

(8) Según Lecourt (1973:100) refiriéndose a la Arqueología del saber "... las dificultades con que se topa (Foucault) y el fracaso relativo al que llega no tienen solución y salida más que en el campo del materialismo histórico". Ver también El Fracaso Metodológico de la Arqueología (Dreyfus y Rabinow 1988: 101-121).

(9) "No digo que estas teorías globales no hayan procurado ni procuren todavía, de manera bastante constante instrumentos utilizables localmente... Pero pienso que no habrían procurado tales instrumentos más que a condición de que la unidad teórica del discurso quedase como en suspenso, cercenada, hecha pedazos, trastocada, ridiculizada, teatralizada... En cualquier caso, toda renovación en términos de totalidad, ha tenido, en la práctica, un efecto de freno" (Foucault 1980:128).

(10) "La verdad se debe entender como un sistema de procedimientos ordenados para la producción, regulación, distribución y operación de declaraciones... ‘La verdad’ está vinculada en una relación circular con sistemas de poder que la producen y la sostienen..." (Foucault 1991).

(11) Según Dreyfus y Rabinow (1988:74) "... Foucault llama a su nuevo método ‘análisis arqueológico... un método de análisis... puro de todo antropologismo’".

(12) Cursos pronunciados por Foucault en el College de France. Traducidos directamente en la grabación en cinta magnetofónica (1979: 125/137).

(13) "... encontrarlos allí donde menos se espera y en aquello que pasa desapercibido por no tener nada de historia -los sentimientos, el amor, la conciencia, los instintos-..." (1979:17).

(14) Foucault está discutiendo contra los contenidos, los métodos o los conceptos de una ciencia centralizadora y "al funcionamiento de un discurso científico organizado en el seno de una sociedad como la nuestra" (Foucault 1993:16).

(15) "La cuestión que me plantea el análisis de la lengua a propósito de un hecho cualquiera de discurso es siempre éste: ¿según qué reglas podrían construirse otros enunciados semejantes? La descripción de los acontecimientos del discurso plantea otra cuestión muy distinta. ¿Cómo es que ha aparecido tal enunciado y ningún otro en su lugar?" (Foucault 1969:43).

(16) "Los problemas de método que plantea tal ‘arqueología’ serán examinados en una obra próxima" (Foucault 1998:7).

(17) "El orden es, a la vez, lo que se da en las cosas como su ley interior, la red secreta según la cual ellas se miran en cierta manera unas a otras, y lo que no existe sino a través de la grilla de una mirada, de una atención, de un lenguaje; y es sólo en los espacios en blanco de este tablero que él se manifiesta en profundidad como ya dado, esperando el momento de ser enunciado" (Foucault 1998:35).

(18) "La práctica discursiva no coincide con la elaboración científica a la cual puede dar lugar; y el saber que forma no es ni el esbozo áspero ni el subproducto cotidiano de una ciencia constituida. Las ciencias aparecen en el elemento de una formación discursiva y sobre un fondo de saber" (Foucault 1990:309).

(19) "Las ideas que me gustaría discutir aquí no representan ni una teoría ni una metodología... Mi objeto... ha consistido en crear una historia de los diferentes modos de subjetivación del ser humano en nuestra cultura... Así, el tema general de mi investigación no es el poder sino el sujeto" (Foucault citado en Dreyfus y Rabinow 1988:227).

(20) Cfr. con la función reproductora y productora de las instituciones (Escolar 2000:30).

(21) "en principio hemos de considerar que estas tres pasiones o impulsos -reír, detestar y deplorar- tienen en común el ser una manera no de aproximarse al objeto, de identificarse con él, sino de conservar al objeto a distancia, de diferenciarse o de romper con él..." (Foucault 1980:27).


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