Voz FACSO Nº 22

Conflicto mapuche: Más allá de la violencia mediatizada

La lamentable muerte del estudiante mapuche Matías Catrileo y la huelga de hambre que mantiene hace más de 100 días la activista Patricia Troncoso, la cual se encuentra en riesgo vital, han vuelto a visualizar como tema en la opinión pública y en los medios de comunicación, al conflicto mapuche. Pero estos hechos son sólo una parte de todo un complejo escenario, que engloba demandas fundamentales como el reconocimiento de los mapuche como pueblo. En una nueva Voz FACSO, recogemos las visiones sobre este conflicto de dos académicos del Departamento de Antropología de FACSO, los profesores Rolf Foerster y José Andrés Isla, los cuales se han dedicado a la investigación de temáticas mapuches.

Durante el último tiempo el conflicto mapuche se ha vuelto a visualizar como tema en la opinión pública y a través de los medios de comunicación. Esto, debido a lamentables hechos, como la muerte del estudiante mapuche Matías Catrileo en manos de un carabinero el 3 de enero pasado y la huelga de hambre que mantiene desde el 10 de octubre Patricia Troncoso, situación que de acuerdo a los médicos, tiene a la activista en riesgo vital.

“La Chepa”, cumple una condena de 10 años de prisión por el incendio de un bosque ocurrido el año 2001 en la región de La Araucanía junto a otros tres comuneros condenados en el mismo caso, pero que en diciembre pasado depusieron su huelga a petición de autoridades de la Iglesia Católica. Troncoso, no ha dado su brazo a torcer, abogando por un nuevo juicio desmarcado de las leyes antiterroristas con las que fueron condenados, la libertad de todos los presos políticos mapuche y la desmilitarización de la zona de la Región de la Araucanía.

Las peticiones de indulto a los sentenciados han llegado desde diversas voces sociales, como el Colegio Metropolitano de Profesores, la Asociación Nacional de Profesores Mapuche y la Central Unitaria de Trabajadores, CUT. Ante esta tensa situación, el Gobierno ha mantenido una actitud cauta y casi de no intervención, bajando el perfil del conflicto actual, afirmando que no integra las demandas del pueblo mapuche, sino que se trata solamente del accionar de grupos violentistas.

En la opinión del académico del Departamento de Antropología de nuestra Facultad, Prof. Rolf Foerster, esta postura de criminalizar al conflicto es errónea. “Es un equívoco muy grave porque es cerrar los ojos a una realidad. Calificar bajo ese prisma las demandas mapuches, es un error garrafal. La pregunta es, por qué el Gobierno de Bachelet, del cual uno podría pensar que es más sensible frente a este tipo de demandas, responde de esta manera, con esta judicialización, con tipificar a sus dirigentes, o parte de ellos, como terroristas”, cuestiona el profesor dedicado a investigar temáticas mapuches.

En este sentido, de acuerdo al Prof. Foerster, el Gobierno estaría tratando de mantener un “status quo” que frene hechos más complejos y con un mayor tono de violencia, pero lo está haciendo de una mala forma. “Lo que pareciera, es que más que solucionar el problema, (el Gobierno) lo está agudizando”, manifiesta el investigador, a quien le preocupa que bajo este contexto, actores políticos relevantes del mundo mapuche están siendo invisibilizados, como alcaldes y figuras públicas mapuche o los consejeros indígenas de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI).

Para el también académico del Dpto. de Antropología, profesor José Andrés Isla, el Gobierno se enfrenta a un complejo panorama que no es de fácil salida. “El Gobierno se encuentra con un problema que lo excede, que tiene una larga duración y que va más allá de los horizontes de un solo Gobierno. Este es un problema que tiene 200 años y el Gobierno dura 4, esa es la proporción”, afirma el docente, quien agrega que “desde que asumieron los Gobiernos de la Concertación, con una ideología más abierta al tema de la tolerancia y la diversidad étnica, hemos visto un resurgimiento de la conflictividad, en base a problemas de fácil resolución, en algunos casos y en otros, mucho más complejos de resolver”.

Reconocimiento: una demanda fundamental

Más allá del bombardeo de la prensa dirigido hacia los hechos de violencia con que se suele relacionar a la causa mapuche, de acuerdo a los profesores Foerster e Isla, estos son sólo focos de un problema más complejo, existiendo una serie de demandas estructurales que engloban a todo el pueblo mapuche. Estas demandas se dividen en tres líneas principales: una demanda fundamental por el reconocimiento de su carácter originario y su diferencia étnica, el reclamo de sus tierras ancestrales y, la más reciente, la preservación de las condiciones medioambientales de sus territorios. 

La demanda por reconocimiento no es nueva. Se arrastra desde la llegada de los españoles hasta el día de hoy, de ahí su complejidad. “En la Colonia, a través del establecimiento de una frontera regulada políticamente a través de los llamados Parlamentos, se llegó a un cierto reconocimiento, por muy precario que fuera. Eso se quebró después de la Independencia, precisamente porque para un país como Chile, por sus cualidades históricas, es muy difícil reconocer que al interior de su territorio nacional existe un grupo que es distinto”, explica el profesor Isla.

En el caso de la demanda de las tierras, ésta viene desde la Ocupación de La Araucanía, a fines del siglo XIX. En ese momento, se “reduce” al pueblo mapuche a una porción bastante menor de su territorio histórico original, “y con posterioridad a eso, en el siglo XX, han perdido una parte significativa del territorio en el cual se los redujo”, aclara el profesor Isla, con la pérdida de unas 130 mil hectáreas.

El tema medioambiental ha surgido fuertemente en el último período, explica el Prof. Rolf Foerster, con la entrada de los empresarios forestales, actores relativamente nuevos en el escenario del conflicto, y está muy ligado al aspecto de las tierras, pues éstas han sufrido transformaciones de forma acelerada y con consecuencias desfavorables para quienes habitan en ellas. En esta línea también, entra el tema del reconocimiento, pues las empresas forestales al ser conglomerados sin un dueño presente, en muchos casos, no tienen más relación con las comunidades que a través de la acción de carabineros. “Ahí los mapuche se enfrentan con un interlocutor anónimo, en algunos casos en condiciones muy dramáticas, porque hay muchas comunidades mapuche prácticamente rodeadas por plantaciones forestales, con un fuerte impacto negativo sobre el medio ambiente y la calidad de vida en el territorio de las comunidades, como la disminución de los cursos de agua y la desaparición de especies vegetales y animales”, sostiene el profesor Isla.

Para el profesor Foerster, al abordar el conflicto es clave tomar en cuenta estos tres niveles de demandas y evitar generalizar acerca de un tema puntual como lo es el enfrentamiento de comuneros y activistas mapuche con la fuerza pública en algunas comunidades en el norte de La Araucanía.

“A mí lo que me preocupa es cuando la parte se transforma en el todo. Es decir, ¿Cómo reflexionamos en torno a estos conflictos puntuales (hechos de violencia)? ¿Es la punta del iceberg o no lo es, es todo el tema mapuche o sólo una parte de éste? Tengo la impresión de que podemos movernos en las dos coordenadas. Para muchos dirigentes, esto es la punta del iceberg, que lo que está ocurriendo ahí puede ser un conjunto de señales respecto de la forma en como el Estado encara el tema. Otra forma de mirar es asumir que estamos frente a una situación muy particular, pero que si se trata mal se puede generalizar. Y para evitar la generalización hay que tener en consideración los tres niveles de las demandas mapuches. Y así lo ve la dirigencia, por eso se juega por los casos particulares, porque sabe que el caso particular puede ayudar a encarar las demandas generales”, reflexiona el Prof. Foerster.

En la visión del académico, hay que ante todo, evitar la militarización del conflicto, y encaminarlo hacia un marco político. “Este es un problema que hay que evitar por todos los medios que se militarice, hay que ver la forma de darle cierto cauce político. Se trata de buscar un reconocimiento, pasa por el tema de la representación, por un cierto manejo de recursos, por muchos temas que de alguna manera el Gobierno de Bachelet no ha implementado”, recalca el investigador.

Chile, un país multicultural

“En Chile siempre se ha creído que el problema indígena tiene solución. Yo creo que al fin se está convenciendo de que no tiene solución”, señala el Prof. Foerster, manifestando que las demandas mapuches persistirán en el futuro. Teniendo esto en cuenta, la forma de encararlas debe ser distinta. “Lo que hay buscar son las mejores formas de enfrentar hoy los problemas. Si hubiéramos tenido el convencimiento en el siglo XIX de que esto se iba a arrastrar 200 años, obviamente que las medidas que tomadas habrían sido muy distintas. Hay que pensar en que la sociedad mapuche junto con la chilena, van a seguir conviviendo posiblemente por siglos. Si es así, la manera de encarar los problemas se hace de una forma distinta. Ese es el criterio y el marco, que nos podría ayudar de sobremanera”, concluye el académico.

Bajo este planteamiento, lo que toma más fuerza es valorar y hacer visible el reconocimiento a los mapuches en cuanto tales, lo que en sí, no es fácil de tratar, “en un país como Chile, que tiene una fuerte tradición centralista y homogenizante. Ahí se enfrenta a una situación bastante complicada”, acota el profesor Isla. Además, argumenta que hay que ser conscientes en que reconocer a los mapuches como tales, puede implicar el reconocimiento de tipos de ciudadanía diferencial. De todas formas, el académico piensa que el país debe dirigirse hacia la multiculturalidad. “Se debe avanzar hacia la idea de que este es un país diverso y multicultural, que hay ciertos principios de diferencia operando en nuestro país desde siempre y que no se van a acabar. Chile no es un país tan homogéneo como pensamos”, manifiesta el docente.

Pero dada las características de nuestro país ¿Estamos preparados para asumir un Chile multicultural? De acuerdo al Prof. Foerster, a nivel de opinión pública y lo que indican las encuestas, la comunidad nacional siente que es factible esta multiculturalidad, y con ello, mejorar los niveles de reconocimiento hacia los derechos de los mapuche. “Hay una sensibilidad de decir que efectivamente ha habido un daño, que hay que repararlo, y en esta reparación hay una forma de reconocimiento”, destaca el profesor.

Donde existen mayores recelos es en la clase política, la cual “se maneja con el criterio de ciudadanía, que no es diferenciada en términos étnicos y multiculturales”, en un contexto de “una tradición unitaria”, que pesa mucho en sus integrantes, afirma el investigador. Además la clase política es muy temerosa “porque sabe que esa forma de reconocimiento puede traer problemas a futuro, sobretodo teniendo en mente que en otros contextos de fenómenos de separación y de movimientos étnicos, la situación es muy violenta y muy difícil de controlar”, explica el Prof. Foerster.

El profesor José Andrés Isla señala que los altos niveles de simpatía por la causa mapuche en la opinión pública se sostienen en la medida en que se los considera, desde una visión un poco ingenua, como una suerte de “proto- chilenos, o sea que son más chilenos que los chilenos”. Pero es necesario ser conscientes de que los planteamientos mapuches evolucionan de la demanda por reconocimiento, al hecho de que ellos no son sencillamente chilenos como los demás, o, a la versión más radical que plantea de plano que los mapuche no son chilenos. “Y en ese contexto, los altos niveles de simpatía que los mapuche alcanzan en la opinión pública chilena pueden disminuir””, expresa el académico.

Esta distinción, para el profesor Foerster,  lleva al plano de la autonomía mapuche, arista que, al igual que el reconocimiento, también está cubierta de una gran complejidad. “Una cosa son las formas de reconocimiento. Es decir, el Estado puede cambiar la Constitución y aceptar a los mapuche como pueblo, pero qué significa y en qué se va a traducir ese reconocimiento en términos políticos, y en términos de la autonomía, es un tema no menor. Sobretodo si la dirigencia más visible plantea que las empresas  forestales deben salir de la Región de la Araucanía. Y eso es muy difícil”, opina.

Pero a juicio de los académicos, la discusión puede ir mejorando de forma progresiva, si se apunta a aspectos esenciales como la educación, por ejemplo. “Si se avanza en términos de interculturalidad  o biculturalidad en la educación, ahí hay un paso gigantesco. Si se apunta a tener niños que son reconocidos en la escuela, en la legitimidad de ser mapuches, a cosas tan sencillas de que en algún momento se hagan cursos o una transmisión educativa en su idioma, eso ya es un avance muy grande comparado con la situación de sus padres, para los cuales la escuela fue, en muchos casos, sencillamente un infierno”, recalca el Prof. Isla.

A esto, según el Prof. Rolf Foerster es posible agregar un panorama internacional sensible ante estas causas y las realidades que las rodean. “No tengo la menor duda de que la sociedad mapuche y organizaciones que apoyan este enfoque multicultural encuentran eco a nivel internacional. Hay una serie de legislaciones que apuntan a fortalecer y apoyar estos temas de la diversidad”, resalta. Entre ellas, un nuevo mandato de las Naciones Unidas en estas temáticas, aún no ratificado por Chile, que puede ser un gran respaldo para las demandas de los pueblos originarios.

Ante todo, a pesar de que el conflicto no tenga una fácil y rápida solución, los académicos plantean que se debe abarcar como parte de nuestra realidad, para así lograr enfrentarla y llevarla a mejores términos. “Esto es un dato estructural de lo que es Chile. Así es Chile, y así va a seguir siendo, no se va a acabar en 10, 20 o 30 años más. Y hay que verlo como una oportunidad, Chile no es un país monocolor y homogéneo, sino que es bastante más diverso y eso es una oportunidad en un mundo globalizado”, concluye el profesor Isla.

Comunicaciones FACSO
Lunes 28 de enero de 2008

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